Profile view of a business man with a megaphone, isolated on white background

Bueno, me tomé unas vacaciones breves de escribir en este hermoso espacio para compartir ideas. Siempre es bueno hacer un recorrido introspectivo, interpretar lo que ha cambiado adentro, tratar de verbalizarlo y volver a alzar la voz. Para muchos, las redes sociales son solo un espacio para presumir sus vidas perfectas o para compartir bromas, pero creo que su rol más importante es darle voz a aquellos que no la tienen. Y por eso les invito: ¡Que no les tapen la boca…!

Para muchos es importante tener una opinión, sumarse a lo que está de moda, simplemente ser más del montón que opinan sobre algo que no interesa. ¿Acaso no todos opinamos sobre los dichosos 15 años de una adolescente que nada tenía que ver con nosotros? ¿Acaso no leemos a cientos de miles opinar sobre Snowden o el preso político de moda sin tener la menor idea de lo que se mueve tras bambalinas? ¿Acaso no nos peleamos por dos equipos de futbol que no sabrían cómo localizar a Guatemala en un mapa? ¿Acaso no sabemos cuál es el escándalo más reciente de las Kardashian o la nueva conquista de Taylor Swift?

¿Y qué relevancia tiene todo ello? Mi punto es que no es malo comentar o ponerle atención a esa información “bubble gum” que solo sirve para llenar páginas de revistas de espectáculos. El problema es cuando las redes sociales y los medios de comunicación son utilizados solo para estos fines. ¿No hay información más importante qué compartir? ¿No hay cuestiones de mayor impacto, que tienen que ver con nuestras vidas, o las de nuestros seres queridos y que debemos aprovechar para divulgación?

Sí, desde aquel adolescente que todos lo tratan mal en clase y no aceptan solo por pensar diferente, hasta aquella mujer que su marido le prohibe hablar con sus amigas. Desde el anciano que busca a su mejor amigo y puede encontrarlo en algún lugar del mundo hasta ese hombre de negocios que luego de subidas y bajadas tiene la suficiente experiencia para guiar a más personas a no cometer sus mismos errores.

Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo de valor que aportar a nuestro entorno, y que se facilita por medio de las redes sociales. ¡Que nadie nos tape la boca! ¡Que nadie nos haga callar! Cansemos al mundo hablando de música, de arte, de convivencia y de comunicación si así queremos. Pero aprovechemos estas ventanas de oportunidad. Les digo, una sola entrada generó más de 51 mil visitas a este humilde blog en una semana. Esto significa que me leyeron casi 10 veces más que un “best seller” en Guatemala que agota un tiraje de 5 mil ejemplares.

Los invito a no perder la perspectiva. Los invito a que sumemos nuestras voces y las enfoquemos en expresar lo que llevamos dentro. Si desean expresarse, nada cuesta salir, hablar, gritar, manifestarse. Estamos en nuestro derecho y somos libres para expresarnos. Que este 2017 vaya en esa vía, celebremos nuestro derecho a hablar… y que nadie nos tape la boca.

 

No hay comentarios

Dejar una respuesta