He decidido titular esta entrada con una frase que utilizo al comenzar el módulo que doy en el Diplomado de Producción y Promoción Musical en la USAC. Este tipo de afirmaciones, cuando se hacen frente a un grupo de artistas, logra captar su atención al momento. Es una frase efectiva y que genera discrepancia, pero no se limita a ser un gancho discursivo. Es, en síntesis, la realidad en que vivimos y me gustaría ahondar un poco en el tema, de especial interés para los artistas emergentes de Guatemala.

 

Arnel, el vocalista de Journey fue reclutado gracias a un video en Youtube

Hoy por hoy, las compañías discográficas están desapareciendo o están mutando drásticamente. Antes eran ellos los que tenían la molesta pero necesaria labor de promoción, plan de mercadeo, distribución y venta del producto. Y sí, el típico cliché del tipo de traje y corbata que decidía qué artistas serían exitosos y cuáles no, desapareció también con el auge de las redes sociales y las descargas digitales. En la actualidad todo ese trabajo ha cambiado, pero son los mismos artistas o la agencias independientes de un par de personas las que pueden mantener andando esa maquinaria de promoción. Y muchas veces, termina siendo el mismo artista quien se encarga de esas labores.

Por eso es que hoy los artistas independientes tienen tanto auge, y por ello es tan importante comprender que los artistas ya no somos solo artistas, sino más que todo, empresarios. Nuestro producto es nuestra música, que sale al mercado digital a competir con todo el mundo, por lo que no podemos tener grabaciones caseras e imperfectas y pretender igualarnos con el nuevo disco de Radiohead o “pegar” más que el último sencillo de The Weeknd.

¿En dónde distribuiremos nuestro producto? ¿En qué plataformas? ¿Qué etiqueta le pondremos para atraer más compradores? ¿Cómo lograremos persuadir a que la gente invierta su dinero, pero más importante, su tiempo, en escuchar nuestra propuesta musical? Todas estas preguntas son empresariales, y son las que todo artista emergente debe hacer en la actualidad.

Aquella historia idealista del artista que es descubierto en algún bar y que es contratado por una discográfica para volverse una estrella mundial ya no existe. Ahora ese bar inhóspito es Youtube o Soundcloud, la discográfica sos vos mismo promocionándote creativamente y ser una estrella mundial puede ser lograr miles de descargas de un tema, o atraer cientos de seguidores de todo el mundo a tu Fan Page de Facebook.

Es un mundo con cientos de oportunidades, con acceso más fácil a miles de propuestas musicales. Nuestro reto como artistas emergentes es cómo diferenciarnos del resto y cómo persuadir a la gente para que escuche nuestra propuesta. Profundizaré más en la próxima entrada.

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