He leído a muchos de izquierda, progresistas, ‘liberals,’ social demócratas o como sea que últimamente se denominan,  gritar esa consigna a todo pulmón, ahora abanderados por la actual la Ministra de Salud.
Sin embargo, ¿es la salud realmente un derecho? La respuesta es fácil, un rotundo ¡NO!
Mack Hernández, dice ” Es lamentable que se vulnere los derechos de personas que son diagnosticadas con enfermedades y no puedan obtener un tratamiento o un examen gratuito”.
La salud, como cualquier servicio es un commodity, por ejemplo, yo puedo ir al supermercado y desear comprar langosta, sin embargo tener solamente suficiente dinero para comprar pollo o frijoles como substituto.
Antes que se escandalicen, no estoy comparando la necesidad que la salud comparado con langosta, representa para cada persona, pero si el punto que como cualquier decisión económica en la vida, existen productos/servicios que simplemente no podemos pagar.
Ya algunos me estarán llamando ‘cerdo capitalista sin corazón’ (no es hora de cumplidos), pero moralmente nadie tiene derecho a exigirle a otro que pague por su salud, cualquiera puede reconocer la necesidad del otro y ayudarle voluntariamente, pero exigirlo, es el equivalente a tener hambre y entrar a robar a la panadería justificando mi necesidad.
La izquierda cree que declarando cualquier necesidad un derecho, ya se encuentra resuelto y todos mágicamente lo obtendrán.
La realidad es, que todos deseamos, servicios de salud a un menor precio y mayor calidad, ¿que se necesita para obtenerlos?Fácil, se requieren dos cosas fundamentales, márgenes atractivos para el inversionista y libertad de acción para la mano de obra. El estado al administrar los servicios destruye ambas premisas, reduciendo la calidad y cantidad de personas interesadas en trabajar en los servicios de salud pública, lo que concluye en servicio deplorable y escaso, por lo que en su mayoría las personas buscan servicios privados para satisfacer dicha necesidad, y esto es fácil de identificar, el estado genera sobre demanda y suprime la oferta, mientras que los servicios privados, generan libertad de desición para el cliente, reduce la demanda (no puedo exigir más de lo que puedo pagar) y eleva la oferta por los incentivos de márgenes de ganancia, por estas obvias razones el libre mercado es mucho mejor solución que un montón de burócratas, que aunque crean ser Ministras ‘cool’, son más de lo mismo.

Para terminar, hagamos un ejercicio, si su médico le dijese, para salvar su vida tiene dos opciones:
1. Realizarse una resonancia magnética en el hospital San Juan de Dios.
2. Comprarse una camisa barata nueva.
Fácilmente, escogería comprarse camisa nueva, ¿porqué? Porque camisas hay miles, diferentes precios, calidades y estilos. Sin embargo realizar un examen en un hospital público implica espera incierta, mal servicio, escacez y probablemente morirse antes, un mercado regulado por el estado (porque es un derecho) y otro libre.
¿Eso es no tener corazón? No tener corazón, es limitar a las personas a no poder tomar las decisiones, limitadas en ocasiones, pero que pueden salvar su vida, convirtiendo el lema “Salud gratuita y un derecho” en ¡Salud para todos, es Salud para nadie!

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