Si me han leído, si han visto nuestras pláticas en Twitter, sabrán que casi siempre surge este tema de por qué ha abundado tanto la cultura del “tributo” donde bandas y músicos se dedican meses a sacar canciones de otras personas, para hacer grandes montajes de música de otros. Y entre las discusiones, siempre surge la discordia de por qué la gente sí está dispuesta a pagar por escuchar una imitación y no por una propuesta original. Bueno, la semana pasada hice una encuesta en Twitter y este fue el resultado:

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Tomando en cuenta que mi audiencia está bastante sesgada hacia la producción original y nacional, para empezar me alegra que 92 personas respondieron que pagarían por una presentación de música original. Como les digo, mi público está sesgado, pero como muestra nos indica que sí existe esa gente y que con mucho más alcance, existiría suficiente audiencia para que una nueva propuesta con música propia sea apoyada. Claro, no significa que estas personas vayan a ver a “cualquiera” pero la inquietud que quisiera dejar es que el público está dispuesto.

Por otro lado, conversando con Armando Pineda, socio de Rock’ol Vuh y vocalista de “Alternativa”, creo que ilustró muy bien el problema de la música nacional. Me atrevo a copiar aquí parte de nuestra conversación: “La gente se burla de que somos la catedral de los tributos, pero cuando hacemos eventos de bandas nuevas y originales nos llegan 10 personas pagando entrada. Cuando hacemos un tributo, se nos llena el local. Y aunque apoyamos el movimiento, tampoco podemos perder en la administración del negocio”.

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Si fuera un DVD de Muse o de Bunbury, harían el evento en sábado.

Sin ir más lejos, en el SOMA, otro de los bares que aún quedan en la zona 1, ponen en días estelares la proyección de DVDs de bandas internacionales y empujan a las bandas emergentes a los días miércoles y talvez jueves, cuando nadie o casi nadie va a escucharlos. De nuevo, no es reclamo, es sólo otro síntoma de cómo están las cosas en el país.

Como músico, lo he dicho en repetidas ocasiones, aplaudo y me alegro que los colegas puedan vivir de la interpretación musical, y sé que muchos logran pagar sus cuentas por tocar las mismas canciones cada semana en un bar, en convivios, en bodas y un enorme etcétera. Ahí hay un nicho de mercado explotable y se está aprovechando y eso es aplaudible.

Sin embargo, una espinita dentro de mi ser me pregunta por qué no podemos aprovechar ese mismo nicho para que le gusten nuevas canciones, nuevos temas, nuevas propuestas. Y ahí es donde todo se vuelve difuso. Repito, no hablo de que la gente esté obligada a escuchar cualquier cosa sólo porque tiene la etiqueta de “nacional” en la frente, o que las radios estén obligadas a programar más música solo porque es de este país. Lo que yo digo es que propuestas de calidad, con estilo y con mucha sustancia ya existen y abundan en el país. Yo puedo mencionarles una treintena de propuestas desconocidas y que en calidad musical y de concepto son muy superiores a la añorada nostalgia de los 90, de hecho se las he recomendado justo aquí en este blog y en el de Guitarras de Guate desde hace años.

¿Podemos como audiencia convertir al menos un 20 % de ese público que llena un bar para ir a ver artistas nacionales covereando a un famoso, y que crea más en las propuestas originales que hay en este país?

¿Ustedes qué dicen? ¿Se apuntarían a apoyar a promocionarlos? Sus comentarios en este debate, son más que bienvenidos.

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