El 2 de abril de 2006 nos juntábamos por segunda vez en la casa de Isa a ensayar canciones de Bon Jovi, Evanescence e Incubus. Ahí, sin tanta pompa ni platillos Pedro, Astrid y yo decidíamos que era el momento de formalizar los ensayos y sacar adelante la banda de Rock que queríamos formar.

A lo largo de todos estos años siempre me han preguntado: “¿Por qué son mayoría mujeres?” y la realidad es que no podía haber sido más espontáneo e inesperado. Con Pedro desde 2003 queríamos fundar una banda y solo teníamos claro que queríamos una voz líder femenina. Todo lo demás era discutible, contemplamos hasta en cierto momento secuenciar bajos y baterías, pero al final parecía impracticable para un buen desempeño en vivo. Y poco a poco se fueron llenando las vacantes. Al final del día, no importaba que fueran mayoría femenina o no, el espíritu de la banda se marcó por quienes querían estar, querían componer y aportar a una banda de Rock sin etiquetas.

Quizá escogimos el camino complicado, hacer música espontánea, “rara” para los estándares radiales, con letras enérgicas, donde la única premisa era que todos aportáramos y que la música llevara a las canciones a lugares inesperados, guitarras fuertes, mensajes extraños. Nuestras canciones “comerciales” eran las primeras en ser descartadas en los setlists y eventualmente eliminamos los covers de nuestras presentaciones. El manual completo del “No lo hagas” de la industria musical.

Sin embargo, la música nos gustaba, era significativa para nosotros, la pasábamos bien componiendo y tocando en vivo. La mitad de la gente que nos veía se disfrutaba las presentaciones. La otra mitad nos miraba desubicada sin saber qué pensar, en qué etiqueta colocarnos. Y eso era lo mejor, podíamos tocar un día junto a bandas tan pesadas como Kramer o Split, y al siguiente junto a Rotz o Jonathan Carrión. Y nos la pasábamos bien.

En marzo de 2017 tocamos nuevamente y tenemos varios proyectos en camino.

En 11 años, guardo con especial recuerdo las presentaciones en el Bad Attitude, y aquel poderoso concierto junto a Sapiens; nuestra presentación en Peronia, Villa Nueva; abrirle a Kenny y Los Eléctricos (uno de nuestros mejores shows); Las varias presentaciones del Festival Ixchel junto a Naik Madera; y el concierto junto a Sophia donde presentamos nuestro disco. Hubo escapadas a Pana, a La Antigua y a San Lucas, recuerdos de buenos momentos. Los consejos de Ranferí Aguilar en el estudio, las buenas pláticas con los compañeros de otras bandas, las sonrisas, y las vicisitudes por que te pagaran, porque llegara gente, por perder dinero en las producciones. Todas parte de un ente dinámico y complejo, como lo es toda relación humana.

Axis significa para mí mis comienzos en la industria musical, donde gané la experiencia, el famoso “callo” de luchar por los espacios, donde trabajar colectivamente, producir casi sin fondos y entender la dinámica de una acción artística, y comprender el medio artístico en el que ahora me desempeño. Con dos discos lanzados, más de 50 conciertos, y muchas ilusiones, Axis es ya un ente que se mueve entre conversaciones, que siempre está presente, por el que los amigos preguntan, por el que me siento orgulloso como músico e intérprete. Hoy quiero mandarle un abrazo a todos los que han formado parte de, estuvieron, perseveraron y aún abandonaron el barco, todo fue parte de forjar un gran proyecto musical. Que sigue ahí, esperando a despertar cuando las circunstancias y las distancias lo permitan. Axis es la celebración de la vida a través de la música.

Incluso el lugar donde conocí a mi esposa. Pensando para atrás, de manera involuntaria, Axis es un espacio que ha estado presente en todas mis facetas. Y por eso mismo celebro su recuerdo, su música, su acción en el tiempo. ¡Gracias a quienes me han acompañado en el camino! ¡Gracias a quienes aceptaron en su corazón a esta humilde música sin etiquetas! 

 

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