Debo utilizar una frase de una canción de Ricardo Andrade, ahora que recordamos su fallecimiento la semana pasada. Y no deseo referirme a él simplemente, sino a cómo este verso nos deja soñar con un movimiento musical que ha cambiado tanto y tan poco desde que él lo dejó víctima de la violencia.

En un mundo de fantasía, no había competencia desleal ni peleas por ver quién es el telonero para abrirle a Metallica; mucho menos aparecían los que prefieren que no haya banda nacional porque “qué gacho”, si ellos pagan solo por ver al internacional; los que votaron lo hicieron porque escucharon las propuestas antes de decidirse, y no solo por la única banda pesada que conocen de Guatemala; las bandas emergentes que concursaron aprendieron a darse a conocer, crecieron su base de fans y ya se preparan para mejorar su propuesta e incrementar su difusión.

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En un mundo de fantasía, las radios colocan música nacional no solo por obligación de ley sino porque comprenden la importancia del desarrollo de esta industria en el país. Saben que si dan espacios e impulsan la música de calidad “Made in Guate” con la misma fuerza que lo hacen con música del exterior, los más beneficiados serán las mismas radios.

En un mundo de fantasía, las bandas no compiten entre ellas ni sienten envidia de las que ya están arriba, mucho menos hablan mal unas de otras para tratar de ganar más espacios. Hay hermandad genuina, buena vibra, admiración mutua y se apoyan para aprender de los errores de las otras, se aconsejan y no acaparan los espacios ni las oportunidades de expresión.

En un mundo de fantasía, los fans asisten a los conciertos en pequeños bares y a festivales sin alegar porque muy cara la entrada, porque hay dos bandas en el repertorio que no les agradan, o porque el toque cayó en jueves y no en sábado como les gusta a ellos. También pertenece a este mundo la noción de que los fans sí compran CDs, no andan pidiendo entradas gratis para los conciertos solo porque son cuates y menos alega cuando aumenta de precio porque su banda de amigos, ahora paga mejor equipo, sonidista y promoción intentando ser profesional.

Todos podemos poner de nuestra parte para que estas fantasías se vuelvan realidad. Mientras tanto hay que apoyar, exigir más espacios, ser solidarios, creer en las propuestas locales y no ser envidiosos. En Guatemala sobra el talento y la calidad, solo falta que el público escuche y ponga atención.

Por cierto, felicitaciones a EXTINCIÓN, son una bandona, y referente para la mayoría en Guate. Yo pedía un telonero nuevo, pero tampoco negaré que estos cuates son grandes. lml

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