Paulo Alvarado se refirió en su columna del pasado domingo a la producción de música nacional. Hasta el momento 95 discos han sido publicados en lo que va del año y hablamos sólo del género Rock. Y como es frecuente, muchos se preguntan ¿Qué bandas son y cómo es posible que haya un nivel tan alto de producción en un país que no tiene una industria musical formal? Otros suponen que se trata de grabaciones caseras con pésimo sonido e ideas poco originales. Y no podían estar más equivocados.

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Existe producción masiva en un país sin industria.

No solo en la variedad de propuestas, desde el alternativo tradicional hasta el progresivo experimental, pasando por el metal, el hardrock, el Indie y el Folk. Hay de todo para todos los gustos, grabados profesionalmente en estudios profesionales o estudios caseros producidos por ingenieros de sonido con experiencia y masterizados en el extranjero. Una gran cantidad de estos discos ya están disponibles en todas las plataformas digitales y a la disposición de cualquiera con oídos dispuestos.

Y para comprenderla, en su totalidad, esa fuerza creativa y poderosa que habita en el corazón del músico guatemalteco basta con voltear a ver a nuestro alrededor, en un mes como este. Con esas tardes de noviembre de cielos límpidos, de sombras que se estiran en la tarde negándose a caer por completo, con el viento acariciando el rostro curioso y fugaz, con la contemplación de nuestros gigantes colosos que embellecen cada horizonte, con nuestras praderas llenas de gente trabajadora y de alimentos de vida. Ahí está la fuerza, el corazón de volcán que habita en el músico, en el artista y en cada ciudadano de este hermoso país.

Por esa contemplación, por nuestras historias, por nuestras luchas, por nuestras banderas, ahí habita la necesidad por expresarse, por ganar espacios de exposición. Y así se explica que aunque no haya industria sí haya propuesta. Y así se explica que aunque “Tu Muni” cierre los bares de Rock sigan habiendo espacios.

El músico da todo por su música, no es un hobby, es una necesidad. Y vos, como audiencia ¿Estás escuchando lo que te decimos?

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